Cuando Stefano Domenicali se pronunció, como informamos puntualmente en boxGP durante el Wrooom 2012, sobre el sistema de control de altura admitió que: "Es un sistema del que conozco que ha habido algunos documentos por escrito entre la FIA y los equipos", pocos podían imaginarse que en esos documentos se podían solicitar aclaraciones muy precisas y alguna acusación de ciertas prácticas por parte de algún equipo, que fueran a terminar por hacer insostenible la posición de la propia Federación obligando a esta a prohibir, incluso aquello que previamente había dado por bueno.
Desde el viernes pasado se han cruzado las especulaciones acerca de qué equipo sería el que ha 'forzado' a la FIA a cambiar de criterio y dar marcha atrás.
Muchos de los rumores apuntaban a Red Bull Racing como consecuencia de las declaraciones que aparecían en diferentes medios de Christian Horner, donde anunciaba que su equipo no tenía prisa por copiar el sistema.
Otros rumores apuntaban al equipo Ferrari, que desde años le da vueltas a este sistema al igual que otras escuderías, que como reconoció el propio Domenicali había pedido una aclaración a la FIA sobre su propio sistema.
Lo cierto es que la Federación se ha visto desbordada al producirse una escalada de precisiones, solicitudes y presiones, llegando a una situación donde debía autorizar cada sistema individualmente según el diseño y casuística de cada equipo, lo que ha terminado por hacer que el delegado técnico tomará la drástica solución de 'cortar por lo sano' y prohibir cualquier interpretación del dispositivo.
La FIA se ampara en varios artículos para vetar el sistema de control de altura, conocido también por su término inglés: Reactive ride-height system. En principio los artículos del reglamento técnico que motivan la decisión serían el 3.15, 10.2.1 y de forma especial el 10.2.3 que especifica claramente que: "No se puede hacer ninguna regulación en el sistema de suspensiones mientras el automóvil está en movimiento".
Al amparo de estos criterios la FIA se quita de encima, con su propio y característico estilo, un problema que, debido a la especial casuística y complejidad de la F1, podría haber generado ulteriores polémicas y supicacias una vez iniciado el mundial de F1 2012.











